Mientras leo este clásico, escucho a Beethoven, pienso en mi trabajo y en como en esta sociedad el individuo renace cada día de sus cenizas con la lección aprendida para sobrevivir a su semejante yo os digo mis queridos hermanos, nada queda sin perdón ni recompensa, beber y comer, gozar y cantar y que la vida que os queda no se la lleven de vacío los gusanos, que haya fiesta para todos.
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