Ronda de Dalt, un coche fúnebre ha perdido las coronas de flores, en este casos cactus de variada especies, todas punzantes en extremo, con espinas como agujas, el difunto es un faquir.
Enseguida se forma una retención. Con las prisas por evitar el caos circulatorio el conductor del coche fúnebre corre a recoger las coronas, tropieza y cae sobre una de ellas quedando ensartado por cien estiletes acerados.
Nadie puede ayudarlo, inanimado se desangra y un silencio de asombro se extiende por la ciudad.
11 dic 2016
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